Microcemento para cada espacio
El microcemento es de los acabados que más pedimos, porque resuelve algo muy concreto: una superficie continua, sin juntas donde se acumule la suciedad o la humedad, con un aspecto limpio y actual. Lo aplicamos en varias capas finas sobre el soporte existente, con lijado entre capas y un sellado final que determina su resistencia. Esto es dónde lo usamos más.
Baños y duchas
Es la aplicación más habitual. Un baño en microcemento no tiene juntas donde se meta la humedad, y con el sellado adecuado queda totalmente estanco, incluido el plato de ducha. Se puede aplicar sobre el alicatado existente en la mayoría de casos, lo que evita el desmontaje de azulejos y acorta la obra.
Cocinas y encimeras
En cocinas lo usamos tanto en el suelo como en encimeras y frentes, con acabados resistentes a golpes y manchas del uso diario. Es una alternativa a la piedra o el azulejo tradicional cuando se busca un acabado más continuo y contemporáneo.
Suelos continuos
Salones, pasillos y viviendas completas en microcemento, sin las juntas de un suelo de baldosa. Se puede aplicar directamente sobre el pavimento existente, lo que reduce escombros y tiempos de obra frente a levantar el suelo entero.
Terrazas y exteriores
Con el sellado exterior adecuado, el microcemento aguanta sol, lluvia y el uso diario de una terraza sin agrietarse, con un acabado antideslizante cuando la zona lo requiere.
Revestimientos y acabados
El microcemento es nuestro revestimiento continuo de referencia, pero no el único que trabajamos. Según el proyecto y la superficie, también aplicamos microcuarzo y otros acabados continuos, estucos decorativos, y pinturas minerales o al silicato en fachadas y paredes que necesitan transpirar.